Presta atención a estos momentos cruciales para tu billetera, y no gastes de más

4 de Mayo de 2018

¿Un mal día? ¡Vamos de compras!, ¿Una oferta imperdible? ¡A sacar la tarjeta! ¿Dinero sorpresa? ¡A gastarlo todo! Aunque no estamos en contra de utilizar tu dinero para darte gustos y comprar lo que quieras, es importante ser responsable con tus gastos para evitar sobreendeudamiento y otros problemas financieros. En esta entrada te traemos cinco momentos claves en los que debes mantenerte firme con tu presupuesto. 

1. Cuando te recibes ofertas al mail

La situación: Estás recién pagado y revisando tu correo. De pronto, te llegan un montón de ofertas de último minuto que parecen demasiado buenas para dejarlas pasar, ¿te suena familiar? ¡Presta atención! Muchas ventas suelen promocionarse como “Remate final”, “Descuento solo por hoy” o “Oportunidad única” para generar urgencia al comprador y hacerle creer que será una oferta irrepetible e imperdible. Además, son lanzadas estratégicamente a fin de mes para encontrarte en un buen momento financiero. Si la oportunidad es muy tentadora y estas por tomar tu tarjeta de crédito, te recomendamos tener paciencia. Es muy probable que la famosa oferta vuelva y tendrás otra -y mejor- oportunidad para comprar lo que deseas. 

2. Como “premio consuelo” de un mal día

Después de un día totalmente gris, cualquier cosa parece un buen consuelo. Ya sea cenar tu pizza favorita o comprar esa chaqueta que te hace sentir espectacular. No estamos en contra de darte un gusto en aquellos días en que te sientes mal pero, ¡ten cuidado! Muchas veces, esos “pequeños” consuelos pasan la cuenta y desequilibran tu presupuesto, transformándose en un dolor de cabeza y en otra fuente de estrés. La solución: Date un gusto con moderación. Escoge entre una de las cosas que más te gusten, cómpralo, disfrútalo y pasa el mal rato, mañana será otro día.

3. Cuando te llega dinero de imprevisto

Recibir dinero cuando no lo esperabas puede ser una verdadera bendición para tu presupuesto diario. Ya sea la devolución de impuestos o quizás una parte de una herencia, e incluso un bono de gratificación en el trabajo. Cualquiera sea el caso, lo ideal es ahorrarlo. Si ser rígido no es tu estilo, sigue la regla de ahorrar un 90% y utilizar el 10% restante para lo que quieras. Podrás consentirte mientras ahorras, ¡una decisión divertida e inteligente! 

4. Después de hacer un gran gasto

Una vez que desembolsaste una gran cantidad de dinero en algo, es fácil perder la perspectiva de gastos. Por ejemplo, si estás en un hotel carísimo, no te parecerá tan terrible gastar el doble o el triple de lo que cuesta normalmente un chocolate o snack del frigobar de la habitación. Esta lógica de “todo o nada” opera también cuando estás en una racha de compras, ya que tu cerebro probablemente piensa “Si ya usé mucho dinero en esto, ¿qué importa si sigo?”. Si necesitas hacer un gran gasto, planifícalo y considéralo dentro de tu presupuesto. Una vez que tengas esto claro, mantente firme y prepárate para el próximo gasto que necesites hacer.

5. Cuando solo necesitas tu celular para hacer la compra

Con la llegada de la Internet, comprar es cada vez más fácil. Actualmente es posible tener aplicaciones de tus tiendas favoritas que te permiten llenar un carrito de compras virtual con un montón de artículos divertidos -pero innecesarios- y finalizar la compra en solo un par de minutos, ¡más simple imposible! Pero, es justamente la facilidad de esto lo que permite que gastes más de lo que debes. Nuestro consejo: desinstala aplicaciones de compra por Internet y medita antes de hacer una compra ¿lo haces porque es fácil o porque realmente lo necesitas? ¡Te sorprenderás lo mucho que ahorrarás!

 

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